Todo el mes de diciembre del pasado año tuve la invención de rendir tributo por las calles de mi ciudad a cuatro íconos venezolanos que admiro desde hace rato y por diversas razones. El maestro espiritual
José Gregorio Hernández, el pintor
Armando Reverón, el artista cinético
Jesús Soto y el irreverente de la performance nacional
Juan Loyola. La ciudad de Maracay quedó impregnada de sus imágenes lo cual celebro, celebro y celebro.